martes, 15 de abril de 2008

¿Cómo promover un ambiente adecuado para el aprendizaje?

Las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, implican un cambio en las formas de enseñar y aprender y quizá debamos replantearnos muchos aspectos de la práctica docente.
Lograr que nuestros estudiantes desarrollen competencias útiles para resolver problemas o satisfacer determinadas necesidades, que aprendan efectivamente y que lo hagan de una manera autónoma e independiente, sin duda son metas desafiantes para la educación actual. Para lograr estas metas tan ambiciosas tenemos que cambiar el rol docente, de ser un transmisor de información a “un organizador y mediador del encuentro del alumno con el conocimiento” (Díaz-Barriga y Hernández, 2002). Para lograr este cambio de rol uno de los primeros pasos es reflexionar sobre la práctica diaria en el aula, en forma autocrítica y constructiva, siendo conscientes de que nos estamos formando para el trabajo como docentes. La acción del docente se expresa en lo que ocurre en el aula de clase. La planificación constituye el espacio en el que se integran la reflexión sobre los contenidos del área temática, sobre los elementos didácticos que deben ponerse en juego en el proceso de enseñanza-aprendizaje, tomando en cuenta las características y necesidades de los estudiantes concretos que participan en el proceso.
Numerosos teóricos cognitivos definen como “construcción”, el proceso para ayudar a los individuos a elaborar sus propios conocimientos. En tal sentido, la educación viene a ser todo aquello que se hace para facilitar un conocimiento lleno de significado.
Para transformar la práctica pedagógica del docente en el proceso de creación del ambiente para el aprendizaje y adecuarla a los requerimientos y demandas de la educación actual, creo que es fundamental considerar el desarrollo de actividades relacionadas con los siguientes aspectos:
· Propiciar un clima que genere para el aprendizaje en el aula o fuera de ella: confianza, aceptación, equidad y respeto.
· Valorización de las características, fortalezas, intereses, preocupaciones y potencial intelectual de los alumnos.
· Atender a las interacciones que ocurren en el aula entre el docente y los alumnos y de estos entre sí.
· Motivar a los alumnos con diversos instrumentos y contextos a tener una actitud positiva y dispuesta al proceso de enseñanza-aprendizaje.
· Efectividad y optimización en el aprovechamiento del tiempo.
· Fomentar en los alumnos la indagación, la interacción y la socialización.
· Uso de recursos didácticos y de apoyo al aprendizaje.
· Información a los alumnos sobre objetivos y procedimientos de las actividades para asi hacerlos más partícipes.
· Realizar un seguimiento y monitoreo del aprendizaje.
· Instrumentar mecanismos de ayuda y atención individualizada que permitan detectar a tiempo las deficiencias que presenten los estudiantes
· Ofrecer el apoyo requerido por los estudiantes para lograr un aprendizaje significativo.
· Brindar herramientas que aporten una adecuada comprensión de los enunciados
· Representar el enunciado de los problemas mediante diagramas, notación simbólica, etc

Para concluir creo que es necesario hacer hincapié en que para que todo esto se de es necesario que se cumpla por parte del estudiante la voluntad o disposición por aprender, es decir, el estudiante debe estar motivado, si esto no se cumple todo tipo de ayuda pedagógica estará irremediablemente condenada al fracaso. El docente debe jugar un papel clave en la motivación de los estudiantes, con la finalidad de activar los intereses de los estudiantes por el tema. “No se puede enseñar lo que el alumno no quiere o no está preparado para aprender, porque es un constructor de lo que recibe del exterior y no un mero receptor de modelos a imitar” (Resio, G. 1999).